LUCRECIA LLEDÓ
La entrada principal de la casa recae a una de las calles más antiguas del pueblo de Busot, que baja hacia la plaza del ayuntamiento: Carrer Nou Doctor José Brotons.
Es un edificio de construcción tradicional de tres plantas construida en una parcela muy estrecha. Esto condiciona la distribución y le da personalidad singular.
La escalera se sitúa en el centro de planta, con forma cuadrada, y (junto con el patio de luz) ocupa el ancho total de la parcela. Esto define la tipología que en Busot llamamos de “Alforja”. Es decir: la escalera hace de distribución, conectando vertical y horizontalmente. Aunque la escalera es cuadrada, da la sensación de ser helicoidal ya que la barandilla está construida con continuidad, y esto la hace especialmente escultórica.
Esta escalera se apoya en muros estructurales y está construida con la técnica tradicional de “bóvedas de escalera fabricadas in situ”, con ladrillo macizo y pasta de yeso, que tiene la particularidad de ser autoportante en todo el proceso de su ejecución y no necesita cimbra o encofrado.
Los descansillos de la escalera se apoyan en unas ménsulas (o vigas en voladizo) que están dimensionadas para soportar holgadamente la carga.
El hueco de la escalera permite ver la altura total del edificio. Se puede contemplar la jácena o viga maestra que corona el techo. La sencilla claraboya central que colocó Enrique (literalmente hablando) es un hueco que abre al cielo la casa entera y aporta la luminosidad que Enrique tanto apreciaba
La existencia de un pequeño patio de luz ofrece a la casa iluminación y ventilación en todas sus estancias. Es un tubo vertical que crea corrientes de aire ascendente ventilando la casa con mucha facilidad, y esta coronado por una reja de hierro forjado que tiene una belleza singular.
Al ser una parcela tan estrecha, no hay casi tabiques ni pilares. La casa se sustenta en los muros estructurales: muros de fachada, muros de la escalera y muros medianeros. Son muros de 45 o 50 centímetros de anchura y construcción tradicional de piedra y mortero, con enlucido de mortero de cal que siempre se conserva perfectamente cuando no hay humedad.
Las vigas de madera de mobila tienen la calidad de este material noble, y la belleza de la irregularidad de su superficie. Continúan cumpliendo su función portante con su dimensión aproximada de 50 x 50 cm, y longitud que va de los 4,5 a los 5 metros.
Los forjados son todos de viguetas de madera y bovedillas con unas dimensiones relativamente estrechas en toda la casa (de 30 a 50 cm de anchura). Las viguetas están siempre a la vista excepto en la alcoba de dormir, en la que hay un cielo raso que las oculta con la intención de hacerlo mas distinguido.
Todos los materiales son sencillos, excepto la piedra de mármol rosa que hace el forjado del balcón principal.
La sala más usada de la casa es la que alberga la chimenea, ya que es la que invita a sentarse alrededor del fuego.
El ligero desnivel existente en el terreno permitió la construcción de un sótano que ocupa la mitad de la planta de la casa. A este sótano accedían los animales desde la entrada, a través del patio de luz, bajando por una ligera rampa. Este sótano Enrique lo convirtió en una bodega que crea un ambiente rústico y distendido, ideal para la tertulia y reunión de amigos (a la que estáis invitados).
Atravesando la casa (por la planta baja o por el sótano), llegamos a un pequeño patio en el que Enrique y Fina plantaron un ciprés en 1971 que caracteriza el edificio y lo hace identificable desde lejos.
A continuación del patio, y ya de época posterior, hay un garaje de una sola planta de altura que recae a la calle Pal. Ahora alberga el banco de carpintero y todas las herramientas y aperos de labranza y otros objetos de interés etnológico o cultural.
La calle Pal, que ahora lleva a la casa de la cultura y a la guardería, antes era todo huertos y bancales que Enrique Lledó recorrió, observó y reflejó en sus dibujos.